La garantía de una empresa con raíces

“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza”.
Jean Jacques Rousseau

Observar la naturaleza es una lección de vida donde puede inspirarse con acierto el hombre sea en ciencia, filosofía, arte, literatura, política, sociología… Son muchos los desarrollos científicos que imitan a la naturaleza. La bombilla eléctrica es una evolución controlada y mejorada, para iluminar la oscuridad, de las antorchas medievales o de los candiles de aceite posteriores. Una cámara de fotos es una fotocopia del ojo de los insectos y animales superiores. El escudo o los petos de metal o piel ruda, que han defendido a los guerreros en la batalla desde civilizaciones tan antiguas como Persia, Grecia o Roma, o los cascos que guardan las cabezas de los soldados de la infantería moderna, recuerdan la coraza con la que protegen su vida las tortugas. Y así tantos inventos y aplicaciones.

La filosofía o la sociología también se inspiran de la observación de la naturaleza, siempre sabia. O la misma política.

¿Alguien ha visto un día de 28 horas donde haya días sólo de luz y días sólo nocturnos? Nunca. El anarquismo no es la naturaleza. La naturaleza es orden. Hay un ritmo de sucesión imperturbable desde que el ser humano recuerda. Es tan así que los científicos pueden prever con años de antelación muchos de los fenómenos que ocurrirán como eclipses de sol o luna, paso de cometas, etc.

Un árbol es una enseñanza enorme. Recién nacido, emerge de la tierra un pequeño tronco y comienza a soltar ramas al tiempo. Es así que los jardineros cuidan con mimo los plantones pues saben que de la buena salud del único tronco primitivo dependerá el desarrollo del árbol adulto. Un plantón que nace debe ser muy bien cuidado pues ese único tronco es su único punto de vida, vida que obtiene de las raíces. Cuando el árbol se hace grande y comienza a repartir ramas tiene todas las posibilidades de sobrevivir a una calamidad, mayor cuanto mayores hayan sido los cuidados del primer tronco. Un temporal podrá quebrar alguna de sus ramas, pero nunca todas, el árbol rebrotará con facilidad por las rotas y seguirá su crecimiento natural por las que han permanecido. Estas mismas ramas fuertes ayudarán al desarrollo de las que se han roto enviando savia por el interior del tronco hacia las zonas heridas.

Una familia de animales es una enseñanza así mismo. Miremos una familia de patos: el pato, la pata y los patitos ¿Alguien ha visto parir a una pata sin haberse emparejado con el pato para formar una familia de patos? Nadie. ¿Alguien ha visto a un pato que saque patitos de la nada? Nadie. Siempre se da: pato, pata, patitos. Luego cada patito saldrá como quiera (es la libertad que también es natural)… pero el modelo pata, pato, patitos es inmutable.

Decía Cajal, era un zorro, que en la ciencia, como en la vida, el fruto viene siempre después del amor.

Es difícil derribar una empresa bien ramificada, de años, construida sobre buenos cimientos de gestión.Aun con conflictos puntuales en algunas áreas, el cuerpo de la empresa será frondoso y saldrá con facilidad de los baches si su eje de gerencia es fuerte. Otra cosa es la empresa que nace joven. Hay que cuidarla muy bien, como cuida el jardinero el joven plantón. La empresa joven tiene mucho mayor riesgo que la empresa ya rodada, más hoy en día donde la crisis exige la existencia de remanentes.

La empresa rodada tiene mucha mayor solvencia, y de esta solvencia se deduce su mayor garantía económica y profesional al cliente/paciente.

 

Autor: Luis María Ilzarbe Querol